Mercedes Gallizo: “España tiene el código penal más duro de Europa”

 Mercedes Gallizo en una foto de El País

Mercedes Gallizo en una foto de El País

Adrián Naranjo | Mercedes Gallizo, es una política española y hasta el año 2011 fue Directora General de Instituciones Penitenciarias en el Ministerio del Interior. Con más de 6 años en el cargo y asumiendo importantes responsabilidades, hablamos con ella sobre los temas más candente de la actualidad: la prisión permanente revisable, el código penal y si existe de verdad la reinserción. Además de por qué España tiene la tasa de encarcelamiento más alta.

Pregunta: ¿Cuál es la función de Instituciones Penitenciarias? ¿Vela realmente por el cumplimiento de los derechos humanos de los encarcelados?

Respuesta : La Constitución dice que las penas privativas de libertad tienen que estar orientadas a la reeducación y la reinserción de las personas condenadas. La Institución Penitenciaria es la encargada de gestionar este mandato constitucional. Respetar los derechos humanos de las personas que están bajo custodia del Estado es, además de un imperativo moral, una obligación legal. En España, además de la leyes y del código deontológico de los funcionarios, existen mecanismos externos de control de este cumplimiento de los derechos humanos. Los jueces de vigilancia penitenciaria y el Defensor del Pueblo son los más destacados. También, aunque de ámbito europeo, el Comité Europeo para la prevención de la tortura. Todos ellos giran visitas periódicas a los centros penitenciarios y los reclusos pueden dirigirse a ellos cuando crean que sus derechos no han sido respetados.

P: En sus años de 2004 a 2011 como directora de Instituciones Penitenciarias como fue su trabajo, qué recuerda de esos años como directora.

R: Fueron unos años muy intensos, de mucho trabajo y de muchas dificultades ya que vivimos un incremento extraordinario de la población reclusa, producto de algunos cambios legales, con lo cual hubo que desarrollar un plan muy importante de construcción de nuevas infraestructuras. También se pusieron en marcha muchos programas de tratamiento que hasta entonces no existían en la mayoría de las prisiones. Mucho trabajo, pero muchas satisfacciones también por los pequeños logros que se iban consiguiendo.

P: En esos años, ¿intentó mejorar algo y no pudo? ¿Si fue así, qué se lo impidió?

R: Intenté mejorar muchísimas cosas y en casi todos los terrenos que dependían de mi pude hacerlo. Quiero decir que pusimos en marcha actividades culturales y educativas, programas de tatamiento, se mejoraron las infraestructuras, se avanzó en el cumplimiento el régimen abierto (para lo cual hubo que construir nuevos Centros de Inserción Social)… No tuve el mismo éxito cuando se trataba de implicar a otros en algunos objetivos, como la transferencia de la sanidad penitenciaria a las Comunidades autónomas (salvo en el caso del País Vasco no aceptaron el traspaso), o como en que los Ayuntamientos desarrollasen un catálogo suficiente de trabajos en beneficio de la comunidad para faciltiar el cumplimiento de las penas alternativas.

P: En ese tiempo como directora, ¿llevo a cabo alguna medida relevante de la cual se sintiese orgullosa? Si fue así cual fue la parte negativa de esa media: problemas que encontró para llevarla a cabo, opositores, presiones, etc.

R: La medida de la que me siento más orgullosa es de la extensión de los módulos de respeto al conjunto de las prisiones. Creo que significó una verdadera revolución en el día a día de las mismas y en la forma en que las personas presas lo viven. También creo que fue una medida importante el decidir construir centros específicos para el cumplimiento de condena de madres con hijos pequeños, para sacar a los niños de las prisiones. En este caso, no tuve tiempo de completar la tarea; aunque dejé varios centros prácticamente terminados, no se han abierto y en varias prisiones sigue habiendo niños.

P:¿Cómo definiría la situación actual del sistema penitenciario? ¿Qué considera que hay que mejorar de él? ¿Logró mejorar algo de este en los 7 años que lo dirigió?

R: El sistema penitenciario español es uno de los mejores del mundo, tanto por sus instalaciones como por la cualificación del personal, como por las actividades y los programas de intervención que se llevan a cabo, o por la asistencia sanitaria… Eso no quiere decir que haya muchas cosas que mejorar. En particular, la atención personalizada a cada uno de los internos, sobre todo por parte de los psicólogos, educadores, trabajadores sociales… El alto número de internos y unas plantillas muy descompensadas entre el personal vinculado a la seguridad y al tratamiento lo dificultan mucho. Imposible desarrollar en pocas líneas las cosas que se hicieron y las que quedan por hacer. Escribí un libro, Penas y personas, en el que entre otras cosas hablo de esto.

P: Uno de los grandes problemas de la reinserción es el desbordamiento judicial, la elevada saturación de las cárceles, ¿Se han tomado medidas para reducir esta problemática? ¿Las tomo usted?

R: El sistema penitenciario sólo puede tomar medidas en el ámbito de sus competencias; es obvio que lo referido al ámbito judicial se escapa de ellas. Las medidas que se tomaron fue iniciar la construcción de nuevos centros penitenciarios y también de nuevos centros de inserción social, para evitar la sobreocupación de los centros. Fue una carrera muy difícil porque me tocaron años de gran incremento de la población reclusa (desde 2011 hasta ahora ha bajado bastante) y porque desde que se decide construir un centro hasta que la obra esta finalizada y preparada para ser ocupada pasan muchos años.Otra medida importante fue el incremento de las plantillas de funcionarios, que fue superior al 25% en 7 años. Ahora están congeladas.

P: ¿Por qué España tiene la tasa de encarcelamiento más alta de Europa y una de las más bajas de criminalidad?

R: Porque el código penal español es uno de los más duros de los países de nuestro entorno tanto en la penalización de conductas como en la duración de las penas

P: Funcionan los criminales como chivo expiatorio de la alta política/realpolitik, es decir, ¿desde los gobiernos se castiga en exceso, en comparación con otros países europeos, para demostrar fuerza ejecutiva, a ciertos criminales para dar la sensación de que los culpables lo pagan?

R: No creo que la penalización de los grandes delitos, en particular de los delitos de naturaleza económica sea excesiva. Al contrario, creo que existe una gran desproporción entre la penalización (muy severa) de los pequeños delitos (sobre todo, si alguien comete varios pequeños delitos) que la penalización de los delitos más graves.

P:¿Cree en el valor de reinserción con el que supuestamente esta creado el sistema penitenciario?

R: Si, claro. Si no creyese en él nunca habría asumido la responsabilidad de dirigir el sistema penitenciario.

P: ¿Acaba marcado un preso a la hora de encontrar trabajo?  ¿encuentra facilidades a la hora de conseguirlo o es un colectivo marginado? ¿Es real esa reinserción?

R: Es una de las cuestiones más difíciles. Existen muchísimos prejuicios todavía. Eso dificulta la reinserción de las personas que han pasado por prisión. Si no tienen trabajo, es mucho más complicado que permanezcan lejos del mundo de la marginalidad y del riesgo del delito.

P: En una entrevista a El País en enero de 2006 declaraba “Queremos explicar a los empresarios que es más rentable trabajar en un centro penitenciario que a 5.000 kilómetros, en otro país”. Recientemente se ha descubierto que empresas cercanas a penitenciarias llevaban a cabo EREs mientras contrataban a muy bajo coste presos de estas, ¿era esta su intención o aquellas explicaciones no las entendieron bien algunos empresarios?

R: El propósito que reflejaban aquellas palabras era el de evitar que se deslocalizasen empresas llevándolas fuera de España. El trabajo penitenciario, que está amparado por la ley, tiene varias ventajas para los empresarios. Sobre todo, que tienen unas instalaciones ya montadas y que no tienen que invertir en eso. Desconozco lo que esta pasando ahora. Cuando yo estaba había una instrucción concreta de no formalizar contratos con empresas que estuvieran despidiendo trabajadores y que pretendiesen sustituirlos por preso.

P: Los cambios parecen necesarios dentro de las cárceles, pero fuera de estas ¿habría que cambiar algo en la sociedad? ¿Qué responsabilidad tenemos nosotros, como ciudadanos, en el funcionamiento de las prisiones? ¿Existe un estereotipo generalizado negativo contra los presos, sobre todo con los que ya han cumplido su pena?

R: La sociedad tiene que ser consciente de que las prisiones son parte de la realidad en la que vivimos. Los delitos no son ajenos a la forma de vida que tenemos, a los valores imperantes, al consumo de drogas, al machismo, a la violencia… Quienes pasan por prisión no son marcianos. Ni todos los que están en libertad son personas que nunca han cometido ningún delito. Estamos todos mucho más interrelacionados de lo que nos creemos. Otra cosa es que no todo el mundo tiene las mismas posibilidades de hacer frente a la acción de la justicia.A la persona que ha cumplido su condena, no se le puede condenar a la marginación. Sobre todo, si queremos evitar la reincidencia.

P: Sobre la “prisión permanente favorable”, estás a favor o en contra ¿por qué?

R: Estoy en contra porque estoy en contra de la cadena perpetua, que es lo que hay realmente detrás de este eufemismo. Es España hay ya penas de 30 y hasta 40 años de prisión. Es mucho más de lo que se cumple en la mayoría de los países que tienen cadena perpetua. Además, creo que es una propuesta demagógica porque, como es sabido, las leyes penales no tienen efectos retroactivos,; así que sólo serán de aplicación a quienes cometan delitos después de aprobada, esto es, el efecto práctico se percibiría dentro de 30 años.

P:¿Ha sido una decisión acertada por parte del PSOE aceptar la prisión permanente revisable, conociendo su tradicional postura en contra de esta medida?

R: El PSOE ha argumentado que no estaba apoyando esa medida y que, si llega al gobierno, la anulará. Pero mi opinión es que no deberían haber apoyado esa reforma legal por uans cuantas razones.

P: Se dice que hasta el 60% de la población española aprueba este tipo de condenas, ¿cómo ve esta visión de la ciudadanía del sistema penal?

La ciudadanía conforma su opinión a partir de lo que se le explica. En esta materia, no se explica casi nada. Sólo se practica la demagogia. Nunca se dice que el endurecimiento de las penas no tiene efectos disuasorios sobre la comisión de delitos. Sin embargo, la prevención y el tratamiento si tienen acreditada su eficacia.

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